
Suena como un error, pero en realidad es una de las consecuencias más increíbles de la expansión del universo.

Cuando un telescopio observa una galaxia lejana, no la está viendo como es hoy, sino como era hace miles de millones de años, cuando la luz que ahora nos alcanza comenzó su viaje. El problema es que, mientras esa luz cruzaba el cosmos, el propio espacio siguió expandiéndose, aumentando la distancia entre nosotros y esa galaxia.
Por eso, aunque la luz haya viajado durante 13.770 millones de años, la galaxia que la emitió puede encontrarse a unos 45.000 millones de años luz de distancia en la actualidad. No es que la luz haya ido más rápido, sino que el universo se estiró mientras la luz estaba en camino.


Y aquí llega la parte que parece imposible: sí, existen galaxias que hoy se alejan de nosotros a una velocidad superior a la de la luz.
¿Violan las leyes de la física? No. La velocidad de la luz es el límite para los objetos que se mueven a través del espacio, pero no para el propio espacio, que puede expandirse a cualquier velocidad. Es una predicción completamente válida de la relatividad de Einstein.


Los científicos calculan la velocidad a la que una galaxia se aleja mediante el corrimiento al rojo (redshift). Cuanto más distante está, más estirada llega su luz hacia el rojo del espectro electromagnético. Fue precisamente este fenómeno el que permitió a Edwin Hubble descubrir que el universo se está expandiendo.

Pero hay un límite aún más fascinante: existe una frontera llamada horizonte cosmológico, situada aproximadamente a 17.000 millones de años luz. Si una galaxia situada más allá de esa distancia emitiera luz en este mismo instante, esa luz jamás llegaría hasta la Tierra, sin importar cuánto tiempo esperemos.

El universo no solo es inmenso… también está ocultando cada vez más partes de sí mismo.
Fuente: Today, P. S. U. (2026, July 20). The universe can expand faster than light without breaking physics. SciTechDaily.
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