
Primer surco que se abre en la tierra cuando se empieza a arar.
Medida agraria usada en Cataluña, equivalente a 2187 m2.
Sinónimo: haza (porción de tierra labrantía).
Carpanta: Hambre violenta.
Cachano: El diablo.
Cadarcón: Persona astuta.
Camón: Trono en el que asisten los reyes a misa.
Conchabar: Unir, juntar, asociar. -Mezclar la clase inferior de la lana con la superior o mediana, después de esquilada. -Dicho de dos o más personas: Ponerse de acuerdo para un fin, con frecuencia ilícito. Sinónimos: confabularse, conspirar, intrigar, maquinar, tramar, aconchabarse, amangualar, cuchuvalearse, conchicharse, frustrarse, fracasar, amolarse, chipiarse.
Cric: Instrumento para levantar pesos.
Crónlech: Monumento megalítico.
Dasocracia: Ciencia del aprovechamiento de los bosques.
Dómine: Maestro o preceptor de gramática latina.
Doncellueca: Doncella entrada ya en edad.
Doñear: Andar entre mujeres y tener trato y conversación con ellas.
Disosmia: Dificultad en la percepción de los olores.
Dozavado: Que tiene doce lados o partes.
Drogmán: Intérprete o persona que explica lo dicho en otra lengua.
Epulón: Hombre que come y se regala mucho.
Esguín: Cría de salmón cuando aún no ha salido de los ríos al mar.
Esplín: Humor sombrío, aburrimiento profundo.
Estasis: Estancamiento de sangre u otro líquido en alguna parte del cuerpo.
Esténtor: Hombre de voz muy fuerte.
Estiaje: Nivel más bajo que tienen las aguas de un río en verano.
Estro: Estímulo, ardor, inspiración.
Figón: Fonda o taberna de mala categoría.
Filadiz: Seda sacada de los capullos rotos.
Filis: Habilidad, gracia y delicadeza en hacer y decir las cosas para que salgan con la última perfección.
Floreo: Conversación vana o de pasatiempo.
Folión: Música ligera, generalmente popular.
Gálgulo: Nombre de un pajarillo de color verde claro.
Gándara: Tierra baja y llena de maleza.
Garbear: Afectar garbo o bizarría en lo que se hace o se dice. Pasear, moverse.
Garuar: Lloviznar.
Grandevo: De mucha edad, anciano, viejo.
Grao: Playa que sirve de desembarcadero.
Gualdo: Amarillo.
Guedeja: Cabellera larga, melena de león.
Hamo: Anzuelo de pescador.
Heñir: Sobar o amasar la masa del pan con los puños.
Heril: Perteneciente o relativo al amo.
Hidno: un género de hongos comestibles.
Hornija: Leña menuda.
Horrura: Basura.
Icástico: Natural, sin disfraz ni adorno.
Icnita: Huella fosilizada de un animal.
Idiolecto: Conjunto de rasgos propios de la forma de expresarse de un individuo.
Impender: Gastar, invertir.
Insacular: Poner en un saco boletas o cédulas para un sorteo o votación.
Jada: Azada.
Jaharrar: Enlucir o revocar una pared.
Jámparo: Chalupa, bote, canoa,
Jayán: Persona de gran estatura y fuerza.
Jindama: Miedo, susto.
Kamichí: Un género de aves zancudas.
Kermés: Fiesta popular, al aire libre, con bailes, rifas y concursos.
Kilopondio: Unidad de fuerza equivalente a la que actúa sobre la masa de 1 kilogramo sometida a la gravedad normal.
Kirial: Libro que contiene los cantos del ordinario de la misa.
Lambucear: Lamer, por glotonería, un plato o una vasija.
Lavajo: Charca de agua movediza, que rara vez se seca.
Lazareto: Establecimiento sanitario para aislar a los infectados o sospechosos de enfermedades contagiosas.
Lezne: Que se deshace o disgrega fácilmente.
Licurgo: Inteligente, astuto, hábil.
Llanque: Sandalia tosca.
Lúe: Infección, contagio.
Macarelo: Hombre pendenciero y camorrista.
Mandanga: Flema, indolencia, pachorra.
Mamacallos: Hombre tonto y pusilánime.Maulón: Persona tramposa u holgazana.
Merdellón: Criado que sirve con desaseo.
Mielgo: Cada hermano nacido a la vez en un parto, mellizo, gemelo.
Mojinete: Golpe suave dado en la cara a los niños para acariciarlos.
Moxte: Voz para rechazar o espantar.
Murcigallero: Ladrón que hurta a prima noche.
Natrón: Sal blanca translúcida que se encuentra en la naturaleza o se obtiene artificialmente.
Nefelibata: Una persona soñadora, que no se apercibe de la realidad.
Nemoroso: Perteneciente o relativo al bosque.
Nictálope: Una persona o especialmente un animal que ve mejor de noche que de día.
Niquiscocio: Negocio de poca importancia.
Numo: Moneda.
Ñafrar: Hilar.
Ñapango: Mestizo, mulato.
Ñengo: Desmedrado, flaco o enclenque.
Ñangotarse: Estar en cuclillas.
Ñandutí: Encaje blanco, muy fino, que imita el tejido de una telaraña.
Obrepción: Falsa narración de un hecho.
Occiduo: Perteneciente o relativo al ocaso.
Oíslo: Persona querida y estimada, principalmente por su marido.
Ojienjuto: Que tiene dificultad para llorar.
Ortoepía: Arte de pronunciar correctamente.
Orzaya: Criada destinada a cuidar niños, niñera.
Oxear: Espantar las aves domésticas y de caza.
Pagote: El que sufre un perjuicio por culpa de otros.
Palacra: Pepita de oro.
Pamposado: Desidioso, flojo y poltrón.
Parusía: Advenimiento glorioso de Jesucristo al fin de los tiempos.
Parvífico: Escaso, cono y miserable en gastar.
Pródromo: Malestar que precede a una enfermedad.
Proejar: Remar contra la corriente.
Proficuo: Provechoso, ventajoso, favorable.
Querocha: Conjunto de huevos que pone la reina de las abejas.
Quesiqués: Cosa que se pregunta, difícil de averiguar o de explicar.
Quevedos: Lentes de forma circular con armadura a propósito para que se sujeten a la nariz.
Quídam: Sujeto sin importancia
Quisicosa: Enigma, duda, inquietud.
Quitanza: Recibo.
Rabiza: Punta de la caña de pescar, en que se pone el sedal.
Rábula: Abogado indocto, charlatán y vocinglero.
Rajabroqueles: Valentón que se jacta de pendenciero y guapo.
Ranzón: Dinero para el rescate.
Reble: Cada porción del sentadero, nalga.
Reboño: Suciedad o fango depositado en el cauce del molino.
Recancamusa: Maña o artificio para encubrir un engaño.
Rusticar: Salir al campo, habitar en él, sea por distracción o recreo, sea por recobrar o fortalecer la salud.
Rumiajo: Corazón de las peras o manzanas que queda después de haberlas comido.
Saburra: Secreción mucosa espesa que se acumula en las paredes del estómago.
Sacaliña: Vara con un arponcillo en el extremo para quitar o sacar algo.
Sacapotras: Mal cirujano.
Sardioque: Vasito en que se sirve la sal de mesa.
Sepancuantos: Castigo, zurro.
Somorgujador: El que tiene oficio de buzo.
Sobarcar: Poner o llevar debajo del sobaco una cosa que hace bulto.
Tagarotear: Formar los caracteres y letras con garbo, aire y velocidad.
Talasocracia: Dominio de los mares, poderío naval.
Tamarrizquito: Muy pequeño.
Taheño: Se dice del pelo rojo.
Tofo: Tumor producido por ácido úrico en los huesos o ligamentos.
Tresalbo: Caballo o yegua que tiene tres pies blancos.
Trincapiñones: Mozo de poco juicio.
Ubio: Yugo de los bueyes.
Ulala: Especie de cactus.
Ultílogo: Discurso puesto en un libro, después de terminada la obra.
Ululato: Clamor, lamento.
Urente: Ardiente, abrasador.
Valetudinario: Dicho de quien sufre los achaques de la edad.
Velicomen: Copa grande para brindar.
Vellera: Mujer que quita y afeita el vello a otra.
Venustez: Hermosura perfecta o muy agraciada.
Verrugo: Hombre tacaño y avaro.
Vilordo: Perezoso, tardo.
Volatinero. Persona que con habilidad y arte anda y voltea por el aire sobre una cuerda o un alambre.
Wapití: Ciervo grande que vive en América del Norte.
Weberio: Unidad de flujo magnético o flujo de inducción magnética en el Sistema Internacional de Unidades.
Wemba: Lengua bantú hablada principalmente en Zambia.
Whiscola: Cóctel compuesto de whisky y bebida de cola, análogo al cubalibre.
Yacija: Lecho o cama pobre.
Yaco: Nutria.
Yactura: Quiebra, pérdida o daño recibido.
Yogar: Holgarse, y particularmente tener acto carnal.
Yuras: Matrimonio clandestino.
Zabordar: Tropezar, varar y encallar el barco en tierra.
Zaborro: Hombre o niño gordinflón.
Zacapela: Riña o contienda con ruido y bulla.
Zahorí: Persona a quien el vulgo atribuye la facultad de ver lo que está oculto.
Zoilo: Crítico presumido y maligno.
Zolocho: Simple, mentecato, aturdido o poco expedito.
Zorrero: Aplicase a la embarcación pesada en navegar.
